Velocitractor: un monstruo de bueno

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Mirándolo de cerca parece de película. Visto su tamaño, podría parecer débil e inocuo, pero cuando se pone en marcha, el rugido del motor hace temblar y su rapidez sorprende a quienes están en los alrededores. Para protegerse en cualquier situación, está recubierto de una coraza verde, mientras que su ojo amarillo, atento y agresivo, escudriña todo lo que hay alrededor buscando un nuevo objetivo. No, no estamos hablando de un velociraptor o de cualquier otro monstruo creado por Hollywood. El protagonista de esta historia es el manipulador telescópico P 28.8 Top, el Velocitractor de la empresa Scabini de Pavia (Italia). La idea de caracterizar la personalidad del manipulador telescópico de una nueva forma surgió por casualidad en la autopista. Al adelantar a un camión, Giogio Scabini, el dueño de la empresa, observó el bonito diseño que adornaba la cabina y pensó "si este camión se puede embellecer de esta manera, ¿por qué no puedo hacerlo con mis manipuladores telescópicos?”. Inmediatamente eligió un diseño. Visto el tamaño, la agilidad, la velocidad y el color verde, uno piensa enseguida a los pequeños y letales dinosaurios de la famosa película Jurassic Park. Estas magníficas aerografías las ha realizado una empresa líder en el sector, que en un par de días ha llevado a cabo esta pequeña obra de arte. Sin embargo la belleza exterior no lo es todo. Es lo que hay dentro lo que marca la diferencia. El P 28.8, de hecho, es una máquina cómoda y de precisión, tanto que los operadores que la han utilizado una vez, ya no quieren cambiar de máquina. Siguiendo con su pasión por esta máquina, Giorgio Scabini ha potenciado el equipo de sonido y ha introducido un televisor de siete pulgadas conectado a una antena situada en el techo, transformando su manipulador telescópico en un auténtico vehículo de lujo. Pero de los deportivos porque tiene una prestaciones verdaderamente extraordinarias: con su velocidad máxima de 40 kilómetros por hora, el P 28.8 es el manipulador telescópico más rápido del mercado, además de ofrecer una conducción de precisión y cómoda gracias a la transmisión hidrostática. Nada que decir, el P 28.8 es realmente un monstruo... de bueno.

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