Siguiendo los pasos de Napoleón

Era el mes de abril de 1796 cuando el ejército napoleónico lanzó el ataque decisivo contra la defensa austro-piamontesa, baluarte de la llanura piamontesa. Las montañas de Val Bormida, entre el Piamonte y Liguria, fueron el escenario de encuentros cruentos y decisivos para el destino de la campaña. Las batallas de Dego, Millesimo, Cosseria, Montenotte, San Michele y muchas otras han pasado a la historia con un corolario de testimonios que siguen estando vivos hoy en día. Entre ellos el bosque de castaños centenarios, que según la historia, fue elegido por la armada para esconder los tesoros saqueados durante la avanzada. Aquí prima el dicho del “coracero”, que según narra la leyenda se plantó para defender el sitio. De hecho, el aspecto severo, el del “coracero”, que transmite el tronco desalienta a cualquiera a detenerse en los parajes. Desalienta a cualquiera menos al Cingo, que se encuentra muy a gusto adentrándose en estas montañas, con sus estrechos y tortuosos senderos, y las impresionantes pendientes de los pinares. Durante las operaciones normales de podadura y desbroce, el Cingo M 10 se ha utilizado tanto para el transporte de la madera como para el desbroce de los residuos. ¡Y vaya un resultado! Con la desbrozadora hidráulica especial se han triturado al mínimo las ramas de todos los tamaños consiguiendo así realizar una operación de limpieza, que de otra forma no hubiera sido posible.