Cingo se enfrenta a Panoramic

Dos máquinas diferentes, que sin embargo comparten la misma filosofía de construcción basada en la fiabilidad y en las prestaciones.
Se enfrentan, por una parte, Panoramic P 101.10 HM y, por otra, Cingo Handler 200. El primero tiene presencia y prestancia física, es perfecto para los trabajos más pesados, el segundo, por el contrario, es pequeño y veloz, gana en versatilidad y polivalencia. David contra Goliat, con la diferencia de que en este caso hay sólo un único ganador que es siempre el operador.
Dos máquinas que aparentemente no tienen nada en común, tanto es así, que sólo las horquillas del Panoramic pesan casi como todo el Cingo.
Pero una vez que entran en acción estas máquinas se asemejan mucho más de lo que parece. Las dos son fruto de la investigación y desarrollo que las convierte en las máquinas más tecnológicas, seguras y fiables de su categoría, además de no achicarse ante nada. Basta ver las dos máquinas a la obra para darnos cuenta de que en fondo no son tan diferentes.
De hecho el P 101.10 HM demuestra una agilidad verdaderamente sorprendente, incluso cuando eleva cargas de 10 toneladas. La transmisión hidrostática y la instalación hidráulica load-sensing hacen que sus movimientos sean rápidos, fluidos y precisos bajo cualquier condición y los tres tipos de dirección disponibles: en las ruedas delanteras, con viraje corregido en las 4 ruedas y de cangrejo, le permiten maniobrar incluso en los espacios más reducidos. Las prestaciones son excepcionales cuando el brazo se eleva hasta los 10 metros de altura.
El Cingo Handler 200, sin embargo, asombra por su rapidez y manejabilidad. La transmisión es hidrostática con dos motores hidráulicos independientes en ambas orugas, sistema que permite trabajar con precisión garantizando una excelente respuesta de los mandos en cualquier contexto. El Cingo también es rápido en los desplazamientos, alcanzando una velocidad superior a los 5 kilómetros por hora.
Cuando se conocen las dos máquinas a fondo no cabe la menor duda de que ambas están estrechamente unidas mediante un vínculo de ideas, investigación y trabajo que las hace verdaderamente únicas.
El vencedor de este reto, a pesar de estar muy equilibrado, ha sido paradójicamente el Cingo Handler 200. En tan solo unos minutos se puede sustituir el brazo telescópico por cualquiera de los numerosos accesorios disponibles y transformarlo en un carro elevador, en desbrozadora de arbustos o en cualquiera de las otra veinte configuraciones posibles.